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lunes, diciembre 6, 2021

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Acea exige a la UE que acelere la carrera hacia la movilidad ecológica; España se queda atrás

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Un informe de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (Acea) alerta sobre el fuerte desequilibrio existente en la expansión de los puntos de recarga para coches eléctricos en la Unión Europea (UE) y asegura que países como España y Polonia, geográficamente grandes pero con bajo Producto Interior Bruto (PIB), tienen escasos puntos de recarga, apenas el 3,3% y el 0,8% de los existentes en Europa, respectivamente, por lo que están quedándose atrás.

En este sentido, la asociación solicitará a la Comisión Europea, que dentro de dos semanas revisará la Directiva de Infraestructura de Combustibles Alternativos, objetivos vinculantes para cada Estado miembro no solo para los puntos de carga de vehículos eléctricos, sino también para las estaciones de hidrógeno que suministran a los automóviles de pila de combustible.

Su director general, Eric-Mark Huitema, ha explicado que cualquier comprador de un automóvil eléctrico o de pila de combustible debe disponer de una infraestructura de carga o reabastecimiento de combustible suficiente, ya sea en casa, en el trabajo o en la carretera, por lo que «ha llegado el momento de que los gobiernos de toda Europa aceleren la carrera hacia una movilidad más ecológica».

Dos velocidades

El 70% de las estaciones de carga de la UE se concentran en solo tres países: Holanda, con 66.665 puntos de recarga; Francia, con 45,751; y Alemania, con 44.538 estaciones. Tres países que únicamente representan el 23% de la superficie total de la UE, mientras que el 30% de infraestructura restante se diluye por el 77% de la superficie.

Acea solicitará a la Comisión Europea objetivos vinculantes para cada Estado miembro, tanto para puntos de carga eléctricos como para estaciones de hidrógeno

Como ejemplo para observar lo asimétrico de la distribución, Acea señala que Rumanía, que es aproximadamente seis veces más grande que Países Bajos, cuenta solo con 493 puntos de carga, el 0,2% del total de la UE.

Este despliegue de infraestructura a dos velocidades marca la frontera entre los Estados miembros más ricos de Europa Occidental y los países con un PIB más bajo en Europa Oriental, Central y Meridional. De hecho, señala la asociación europea, la brecha entre el tercer país con más puntos de recarga, Alemania, con el 19,9% de los instalados en Europa, y el cuarto, Italia, con el 5,8%, es enorme, y la proporción de cargadores desciende rápidamente desde aquí.

Este despliegue desigual de infraestructuras, reconoce la asociación, ha sido evidente desde que comenzó a realizar sus informes en 2018 y advierte que si no se toman medidas contundentes ahora, es poco probable que mejore en los próximos años.

Según los cálculos de la Comisión, disminuir al 50% las emisiones de CO2 de los automóviles en 2030 requeriría unos seis millones de puntos de recarga públicos. Con menos de 225.000 disponibles en la actualidad, eso se traduce en multiplicar por 27 los existentes en menos de una década.

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