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lunes, agosto 15, 2022

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Las cuatro reglas de oro de LeasePlan para disfrutar de una flota más sostenible y rentable

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La flota de vehículos es uno de los mayores gastos que cualquier empresa debe contener para reducir costes y, en este sentido, el renting se desmarca como una solución inteligente para equilibrar sostenibilidad y utilización óptima de la misma, permitiendo a los gestores de flotas tener todos estos gastos bajo control y aumentar la rentabilidad.

LeasePlan, una de las mayores compañías de renting y gestión de flotas del mundo, asegura que una flota sostenible (que va más allá de los automóviles eléctricos o híbridos y engloba todo lo relacionado con el uso inteligente y optimizado de los mismos) es una flota optimizada, con la que no solo se logrará un control de los costes de uso de los vehículos, sino también aumentar el rendimiento en el trabajo y obtener una mejora de la calidad del servicio.

Puesto que un uso descontrolado de la flota conlleva un gasto enorme e injustificado que cualquier compañía debe evitar si persigue la máxima rentabilidad, la compañía de renting establece cuatro reglas de oro para conseguir esta meta: optimizar la capacidad de los vehículos, controlar el combustible, planificar las rutas y disponer de la cantidad adecuada de vehículos, y señala que el renting para flotas de empresas ofrece todas estas ventajas y otras, como un servicio fijo o flexible que permite disponer del número de vehículos necesarios para el correcto desempeño de las funciones de la empresa.

Optimizar la capacidad

Una flota sostenible es aquella que puede realizar sus funciones con el menor número posible de viajes, para lo que se precisa optimizar la capacidad de los vehículos y su carga, seleccionando siempre la opción más adecuada a cada situación. Una furgoneta a media carga es un vehículo que no está siendo del todo eficiente; especialmente, si es necesario desplegar más vehículos para cubrir un servicio que podía haberse realizado con uno solo.

Esta función recae directamente sobre el responsable de flotas, que debe escoger los vehículos que mejor se adaptan a las funciones de la empresa, para lo que debe tener en cuenta aspectos como la capacidad de carga del vehículo, el tamaño y la motorización, así como el tipo y la cantidad de mercancía a transportar. La sostenibilidad, por tanto, comienza con hacer un uso inteligente y eficiente de la flota de vehículos y de los recursos de la empresa.

Respecto al control de combustible, indica que es uno de los mayores gastos en una flota sostenible de vehículos. Los precios de los carburantes se han disparado en los últimos meses y esto supone ser especialmente meticulosos con el control de los costes de combustible. Existen diferentes fórmulas para ahorrar gasolina o diésel, y todas ellas comienzan modificando los hábitos al volante de los conductores.

Una conducción sostenible es aquella que también es segura. Respetar los límites de velocidad en todo momento o evitar las distracciones al volante reducen el consumo de combustible. Incentivar a los trabajadores para que sean más eficientes al conducir, por ejemplo con bonificaciones mensuales, generará un ambiente competitivo sano que se verá reflejado en una reducción del gasto en gasolina y, por consiguiente, en un alivio para el balance de gastos.

Asimismo, una flota de vehículos actualizada se traduce también en una mejora significativa del consumo de combustible. Furgonetas con motores modernos tienen un consumo menor gracias a la evolución de esta tecnología. A su vez, supone una reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, lo cual tiene un impacto positivo en el medio ambiente.

Rutas y vehículos

La tercera regla pasa por disponer de un planificador de rutas, que es una herramienta indispensable para un gestor de flotas sostenibles. Se trata de una calculadora que permite organizar las rutas, escogiendo las vías más directas al destino y evitando posibles pérdidas de tiempo o el tráfico congestionado, por lo que se obtiene una mejora en la calidad del servicio y en la opinión de los clientes. Igualmente, tiene un efecto positivo en el ambiente laboral ya que reduce el estrés y el número de horas de trabajo de los conductores, minimizando el número de entregas y/o servicios no realizados a tiempo, a la vez que aumenta la productividad y la seguridad laboral.

Esto se consigue cuando el conductor puede centrarse en realizar sus funciones al volante y olvidarse de planificar una ruta para llegar a su destino. De igual modo, disminuye el número de rutas realizadas y furgonetas utilizadas ya que se pueden programar varias entregas en un mismo viaje, lo que tiene un impacto positivo en los costes asociados al consumo de combustible y al mantenimiento de los vehículos.

Finalmente, explica LeaePlan, una flota sostenible es aquella que tiene el número de vehículos adecuado en relación a las funciones de la empresa. No son necesarias más furgonetas si no se dispone de tantos conductores, como tampoco es eficiente en términos de control de costes que los trabajadores no cuenten con los vehículos suficientes para cumplir con sus funciones y entregar el mejor servicio a los clientes.

En este sentido, el renting de empresa ofrece diferentes modalidades que se adaptan a las funciones de las compañías. El renting flexible de LeasePlan, por ejemplo, permite disponer del número de vehículos necesarios en cada momento y, una vez que han cumplido su misión, pueden devolverse pagando solo por el tiempo realmente utilizado. Por todo ello, el renting para flotas es una opción inteligente y adaptable a todo tipo de empresas que centren su actividad en torno a un vehículo.

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