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jueves, agosto 5, 2021

Flotas, renting y vehículos de ocasión

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T&R denuncia que la UE ampara el biodiésel, mucho más perjudicial que el diésel fósil, y reclama que apoye la electricidad

Desde la introducción de la ley de combustibles ecológicos de la Unión Europea, en 2010, la sed de Europa por el biodiésel para alimentar sus automóviles y camiones ha sido, posiblemente, la causante de la aniquilación de bosques del tamaño de Países Bajos, según un estudio de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (Transport & Environment, T&E).

Por ello, el organismo continental pide a la UE que deje de apoyar de inmediato el biodiésel de soja y palma para evitar una mayor deforestación, pérdida de hábitat y mayores emisiones de CO2 que el diésel fósil al que reemplaza.

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La Directiva de Energías Renovables (RED), que se introdujo en 2010, establecía un objetivo de energía renovable del 10% para el transporte en 2020 para cada estado miembro, lo que impulsó la demanda de biodiésel barato a base de cultivos como el aceite de palma y de soja, que se obtiene principalmente de Asia y América del Sur. A causa de ello, asegura la federación, se han arrasado, aproximadamente, cuatro millones de hectáreas de bosques y destruido en torno al 10% de los hábitats de orangután que quedan en el mundo.

Pésimo balance

Laura Buffet, directora de energía de T&E, hace balance de la entrada en vigor de esta ley de combustibles “verdes” y señala que ha dejado “deforestación desenfrenada, hábitats destruidos y peores emisiones que si hubiéramos utilizado diésel contaminante”. Una política que se suponía salvaría el planeta, añade, “en realidad lo está destruyendo. No podemos permitirnos otra década de esta política fallida. Necesitamos romper el monopolio de los biocombustibles en el transporte renovable y colocar la electricidad en el centro de la RED”.

Europa ha quemado alrededor de 39 millones de toneladas de biodiésel de soja y palma solo en sus automóviles y camiones desde 2010, emitiendo hasta tres veces más CO2 que el diésel fósil que reemplazó. Por ello, T&E pide a la Unión Europea eliminar gradualmente el apoyo a todos los biocombustibles agrícolas para 2030, a más tardar en su próximo paquete “Fit for 55”, bajo la revisión de RED.

80% de aceites vegetales

Los aceites vegetales vírgenes (colza, palma y soja, principalmente) constituyeron casi el 80% de la materia prima utilizada en la producción de biodiésel de la UE en 2020. A pesar de que la demanda de combustible se contrajo durante la pandemia, la de biodiésel aumentó en algunos países europeos, mientras que otros mantuvieron los volúmenes constantes para cumplir con los objetivos de la UE. El aceite de palma, que triplicó su empleo, alcanzó su nivel más alto de consumo, coronando una década de crecimiento constante. Colza y aceite de cocina reciclado se mantuvieron estables, pero el de soja creció el 17% y las grasas animales el 30% en comparación con 2019.

Igualmente, hubo un rápido aumento, del 23%, en la proporción de aceite vegetal hidrotratado (HVO) para empleo en motores diésel, principalmente en países nórdicos (Suecia y Finlandia). Este método, que requiere significativamente más aceite vegetal que los tradicionales, consiste en refinar con hidrógeno aceite vegetal o grasas animales, bajo la influencia de un catalizador para aumentar su calidad. Está previsto que la capacidad de producción de HVO casi se duplique en los próximos cinco años, impulsada por nuevos proyectos de grandes petroleras como Total, ENI y Neste.

Objetivo: eliminar el aceite de palma

Buffet explicó que el sector del transporte no tiene libertad de elegir productos sin aceite de palma como el consumidor cuando compra en el supermercado, sino que “el sector del transporte de la UE está apuntalando actualmente la demanda del ruinoso aceite de palma sin que los consumidores lo sepan. Necesitamos eliminar gradualmente los biocombustibles de aceite de palma de inmediato”.

El actual REDII, adoptado en 2018, traza un camino lejos del aceite de palma y establece que el uso de biodiésel de aceite de palma se congelará a niveles de 2019 y, a partir de 2023, se eliminará progresivamente, para en 2030 cumplir los objetivos ecológicos de la UE.

Para T&E, esto es demasiado tarde y alerta de que existe el riesgo de que el aceite de palma sea reemplazado por el de soja u otros aceites vegetales, que también impulsan la deforestación. Por ello, Buffet aseguró que “aunque el aceite de palma es el peor, como ha demostrado la historia, los productores simplemente pasarán a lo que es barato. En realidad, a menos que actuemos ahora, la palma será reemplazada por soja u otros aceites vírgenes, trasladando el problema de una parte del mundo a otra. Los biocombustibles agrícolas no son la solución para el transporte de Europa y nunca lo serán”.

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