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lunes, diciembre 5, 2022

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Tobias Zisik (Aneval): «Como sector exigimos la flota antes del verano y los fabricantes deben dar respuesta»

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Si el año pasado vivimos un inicio de ejercicio complicado entre temporales, olas de Covid y cambios impositivos en la compra de los vehículos, este no ha comenzado mucho mejor. La crisis sanitaria persiste, a ella se suma la de los microchips y se consuma la subida del impuesto de matriculación. Así que todos los actores del automóvil deben ir adaptándose a marchas forzadas a un escenario en constante cambio y desafío.

Por lo que le toca al rent a car, hay confianza en la recuperación del turismo. Así que lo que parecía más difícil por la pandemia del coronavirus parece, pues, en vías de ir encauzándose, pero ahora queda equilibrar la balanza por el otro lado, es decir, satisfacer esa demanda con oferta, conseguir esos vehículos, escasos ahora, que los fabricantes están derivando hacia sus canales más rentables. Muchos temas candentes que queremos tratar con Tobias Zisik, director general de Europcar Mobility Group y en estos momentos también presidente de Aneval, la asociación que agrupa a las cinco grandes del alquiler en nuestro país (Avis, Enterprise, Europcar, Hertz y Sixt).

Me gustaría que hiciera un balance de los últimos 12 meses para el sector alquilador de vehículos y para Aneval.

Este 2021 ha sido un año muy volátil y curioso porque arrancó muy mal. El primer trimestre fue malo, peor de lo previsto porque esperábamos una leve recuperación, y entrando en el verano sufrimos el impacto por las restricciones de los mercados alemán e inglés, las decisiones de Boris Johnson con las denominadas Traffic Lights generaban mucha incertidumbre entre nuestros clientes internacionales. Sobre todo a partir de junio entraba el turista doméstico y fue un verano francamente bueno para el turismo en general, pero también para nuestro canal alquilador, aunque nos pilló con relativamente poca flota porque nos deshicimos de una cantidad importante en 2020. Este verano razonablemente bueno se extendió hasta septiembre y octubre y el final del año lo tenemos muy fresco, ha sido un cierre marcado por el inicio de la oleada de ómicron que nos ha impactado.
Evidentemente, no estamos donde nos gustaría. En términos generales, nuestra facturación está por debajo del 50% de lo que se consiguió en 2019. Estamos lejos, pero apreciamos una tendencia positiva hasta noviembre. La gente tiene ganas de viajar y, económicamente, puede hacerlo. Nuestro cliente doméstico ha realizado más trayectos durante el año que acabamos de terminar que en 2019, con alquileres más largos. Pero es verdad, el cliente internacional nos ha llegado más tarde.

¿Esta sexta ola afecta de la misma manera al sector que las que sufrimos el pasado año? ¿Cómo se preparan para una situación que no se acaba de resolver?

En esta ola nos hemos preparado como sector desde el punto de vista de producto seguro y limpio que pasa por procesos de auditoría externa. Esto continúa desde el principio. Vemos que el cliente doméstico y corporativo ha perdido el miedo, pero notamos que la cosa baja en viajes de negocios y también esta primera parte del año es una época baja de turismo. En Canarias sí hay actividad y nos encontramos con relativamente poca flota.

¿Cómo están planificando las necesidades de flota de los próximos meses contando con la Covid y la escasez de vehículos?

Es muy complicado. Con todos estos problemas sanitarios es normal que se reserve en el último momento, lo que complica la planificación. Antes de la pandemia, en enero podías anticipar un 30% o un 40% del negocio. Ahora no. Hasta una semana antes no sabes cuántas reservas se van a realizar. Nuestras acciones de ajuste de flota no tienen esa anticipación tan corta. Y esto provoca que estemos en un momento atípico en el sector. Los alquiladores no nos deshacemos de la flota en temporada baja porque sabemos que no vamos a tener toda de cara a la temporada alta. En parte por la crisis de semiconductores. La flota, ahora mismo, no sigue los patrones habituales de cojo y dejo vehículos porque no hay un funcionamiento habitual.

Antes de la pandemia, alrededor de tres de cada cuatro operaciones de alquiler se realizan por motivos vacacionales o por turismo. ¿Se ha visto alterado este porcentaje de algún modo?

En un año normal, entre el 75% y el 85% del negocio corresponde a turismo. En 2020, como bajó el mercado global, el que aguantó mejor fue el corporativo, que también cayó pero menos, de modo que ganó peso al descender el turismo. Para hacernos una idea de lo que digo, piensa que en 2019 llegaban 18 millones de ingleses; en 2021 solo dos millones.
Si nuestro mercado más importante cae cerca de un 90% y el internacional desaparece, que el corporativo se contraiga un 30% o un 40% no está tan mal. Las alquiladoras y el sector se han adaptado y han creado productos innovadores y más flexibles con duraciones más largas, con alquileres mensuales en lugar de por días o semanas. Esto nos ha hecho capear un poco mejor el temporal.

¿Y ese canal corporativo se va a recuperar? ¿Volverá a niveles similares a los que teníamos en 2019?

El corporativo ha resistido con renting flexible. El business travel ha sufrido mucho, pero se va a recuperar, aunque será complicado que vuelva al nivel de 2019. Hay cosas que se pueden solucionar a través de nuevas tecnologías y nos hemos acostumbrado a ello. Ahora queda ver cuánto y cuándo se puede recuperar. El vacacional volverá, y lo hemos visto este verano, porque España es un destino maravilloso para el turismo y el cliente no desaparece.

Ha dado la sensación de que la mayoría de países de los que nos nutrimos de turistas han realizado “maniobras” para retener a la gente dentro de sus fronteras. No sé si tiene la sensación de que se ha cuidado en nuestro país de la misma manera al turista nacional, aunque su impacto en el sector del alquiler sea menor…

Nos han afectado muchísimo las políticas de desincentivar el viaje de algunos países, como Inglaterra. En España lo hemos dejado muy abierto. El cliente doméstico reaccionó, no vimos necesidad de hacérselo difícil. Esto se ha hecho muy bien en España, el no intentar retener a la gente para que no saliera fuera. En realidad, no ha sido algo que hiciera falta, el cliente lo ha hecho por sí mismo, en especial en 2020.
La política de viajes internacionales en Europa, y esto como asociación lo tenemos claro, no puede ser que cada uno ponga las medidas que le apetezca en cada momento porque como viajero necesitas cierta anticipación, pidiendo pruebas y test, y eso nos ha hecho mucho daño. Y también los costes para el cliente. Si a una familia de cuatro personas les piden cuatro pruebas PCR y le supone un gasto extra de unas 400 libras, también nos perjudica.

¿Cómo ha sido el comportamiento del cliente nacional durante este último año?

Muy bueno. El cliente nacional no ha compensado toda la bajada de internacional, pero ha sido mayor que en 2019 porque la gente tenía muchas ganas de viajar. El cliente doméstico es el que ha ayudado.

¿Y en qué ha cambiado? ¿Espera que este cliente haya cambiado para siempre o ha sido algo coyuntural?

Había una demanda retenida. La gente quería salir, necesitaba playa, montaña… y el medio para ir a estos sitios es el automóvil. Es una demanda que se va a volver a repetir este verano ya que venimos de muchos meses sin poder viajar. Además, hay una nueva demanda de personas que estaban acostumbradas a hacer viajes fuera de España y que se queda dentro, no porque sea imperativo del Gobierno, sino porque prefiere no moverse muy lejos.

¿Qué medidas puede tomar el sector para adecuarse a estos nuevos clientes?

Por una parte está el producto que ofrecemos y por otra la manera en que lo hacemos, pero lo más importante es la flexibilidad. Como sector, nos hemos adaptado a las circunstancias muy rápido a través de la flexibilidad. Se han cambiado algunos aspectos, como las políticas de cancelación, que nos han venido bien. Y la flota, claramente, se tiene que adecuar a las necesidades. Mucha gente que antes no lo hacía ha alquilado, que en lugar de buscar un destino en Europa lo ha buscado en España. En general, estamos yendo hacia un modelo cada vez más digitalizado, con lo que ya no es necesario ni acercarse al mostrador, algunas de nuestras compañías tienen quioscos donde se puede encontrar la llave, sistemas contactless…

Se habla de la digitalización como algo fundamental para el sector, pero por su parte, ¿han percibido que el cliente también lo necesita? ¿Es una demanda real?

Hay muchos tipos de clientes, pero la experiencia digital es mucho mejor que la tradicional. Es mucho más ágil, y para el público poco familiarizado con aspectos digitales existen soluciones intermedias para las que no es necesaria ningún tipo de aplicación pero que puede ser igual de ágil. Tiene mucha aceptación, es algo generacional. Hace un par de años hicimos una encuesta en Fitur preguntando a los jóvenes si preferían coche o móvil, y querían mejor lo segundo. Tenemos que facilitar que el cliente vaya directamente al coche, y estamos en esta dirección.

Sé que no tiene una bola de cristal y que hacer predicciones de cómo se puede comportar el mercado en estos tiempos es precisamente eso, un acto de adivinación, pero ¿cuándo esperan que se pueda volver a la normalidad o, al menos, a los números prepandémicos?

Este 2022 va a ser un año de transición pero muy de recuperación. No podemos volver a un escenario como el de 2020 por más olas y variantes del virus que haya. La ola de ómicron nos afecta pero no tanto como las anteriores, así que deberíamos tener un verano, desde el punto de vista de la demanda, francamente bueno. Otra cosa es la oferta que podremos dar y la disponibilidad de los coches que vamos a tener. Como sector, vamos a dar todo lo posible para atender esta demanda, a ese turismo internacional que no vimos en 2021 y que debería volver. Que no estaremos en 2022 como estábamos en 2019, seguramente que no. De hecho, este primer trimestre no está empezando bien, pero creo que estamos en el buen camino.

¿Cuáles son los indicadores que toman como referencia para ver que puede iniciarse una recuperación?

La dificultad es que no tenemos anticipación. Lo normal sería que a estas alturas te pudiera hablar de las reservas que tenemos para abril, mayo, junio… pero no las tenemos. ¡No sabemos ni cómo estaremos dentro de tres semanas! Estamos contemplando principalmente lo que hemos vivido este último verano, las ganas de viajar. Hay una demanda estancada también de clientes de otros países que en cuanto puedan van a venir y no vemos razón por la que no puedan volver. Y no solo volver, incluso poder superar niveles históricos. Sé que a lo mejor me estoy repitiendo, pero es que España sigue siendo un país muy atractivo. No ha cambiado nada, las conexiones aéreas siguen. Como país y sector estamos preparados para recibir esta demanda.

Al problema de la Covid se le ha sumado otro más, el de la escasez de semiconductores. ¿En qué medida les afectó este problema durante el pasado año y cómo lo puede hacer en este?

Mucho. Estamos muy en contacto con los fabricantes para ver cómo se puede mitigar el impacto de la disminución de la producción. Por un lado, tratamos de proteger nuestra flota manteniéndola el mayor tiempo posible. La nuestra es una flota muy joven, que se renueva cada ocho o diez meses, y vamos a intentar mantenerla algo más de tiempo para poder abastecer esta demanda. Tenemos distintos modelos en nuestro sector además del remarketing, pero podemos elegir la opción de dejar de vender. Aunque está claro que hay que estar muy cerca de los fabricantes para tener una planificación de la flota que se produce para entregarla al sector.

¿Y en qué punto está la relación con los fabricantes? Es decir, ¿se espera que se les de prioridad a otros canales, como el particular, antes que al rent a car? ¿Se está dando o se puede dar esta situación?

Como sector, nuestra relación con los fabricantes es muy estrecha. Formamos parte de su cadena de valor y nos conocemos desde hace muchos años, pero también es cierto que nunca hemos vivido una situación así. Desde el sector pedimos a los fabricantes claridad en el suministro de los coches para poder planificar y tener producto. Ellos tienen su propia estrategia, pero exigimos que se cuente con nosotros. Ya no es una cuestión de un momento puntual, o de un solo año. También formamos parte de su sistema de distribución. Para nosotros son nuestros socios, no una molestia. Entendemos que esta relación debe seguir así y que esta situación es mala para todos, que hay que encontrar una buena solución juntos.

Entiendo que el sector querrá satisfacer toda la demanda de alquileres que se generará en temporada alta, pero el cliente particular tampoco quiere esperar nueve o diez meses para tener su coche nuevo…

Nosotros pensamos que esto hay que enfocarlo bajo una relación de tiempo, no solo de este año, también para el que viene, el siguiente, el próximo… Llevamos muchos años trabajando con ellos y no entendemos que por un momento puntual de problemas de producción se penalice a los alquiladores. Estas son conversaciones que se están manteniendo, pero es complicado generalizar porque cada fabricante tiene una visión distinta. Hay que esperar, no me quiero anticipar a los acontecimientos. Ojalá en el segundo trimestre podamos tener todos la flota necesaria, pero en estos momentos no parece que vaya a ser así.

¿Y perciben que esa relación está siendo, efectivamente, positiva?

Cada una de nuestras empresas tiene su propia relación con los fabricantes, como asociación no lo hacemos directamente, pero creo que sí que existe, aunque es muy complicada. Ahora mismo, los fabricantes no saben con exactitud cuál es la producción que van a tener. Durante el primer semestre será una situación difícil, con buena voluntad por ambas partes pero con poca claridad.

La naturaleza de esta crisis es distinta a la de la sanitaria. Hemos hablado de la extensión de los contratos o de la vida de los vehículos en la flota, pero ¿qué otras medidas se pueden adoptar?

Alargar los contratos o no vender flota. Al final esto es un mercado cerrado. Suministramos en torno al 70% u 80% de vehículos de ocasión que después regresan, unos al fabricante y otros los vendemos directamente. Si reducimos esta venta se incrementa el precio del VO porque tampoco hay oferta. Contamos con esta palanca del remarketing.

El que se prolongue la vida de los coches en su flota tiene dos lecturas: una, que se venderá un vehículo con más antigüedad y más kilómetros a un precio menor; y otra, se genera una necesidad de vehículos que no existe y que llegará más adelante…

El de ocasión es un mercado poco eficiente. Está desequilibrado ya que cuenta con mucha demanda y poca oferta. Esto durará hasta el segundo semestre de 2022 o ya de cara a 2023 esto se podrá equilibrar. Esta escasez terminará, entrará más flota y el sector volverá a vender. Pero no va a ser de un día para otro. Nuestros ciclos son más largos. En algún momento llegará toda la flota al mercado de VO porque hay menos de la que se necesita para el verano.

¿Y ese tipo de negocio puede ganar peso dentro del sector alquilador? El que se genera con la retirada de los vehículos de su flota…

Nosotros tenemos empresas con distintos modelos, en unas tiene mayor peso el remarketing y otras usan un modelo más de buyback. Pero sí creo que puede ganar peso temporalmente, aunque te perjudica el alquiler. Si vendo la flota puedo ganar más con la usada por la situación del mercado, pero tengo un coche menos para alquilar en la temporada alta. Cada empresa buscará el equilibrio de optimización en su estrategia, pero como regla general no creo que aplique. Si vendes todos los coches que tienes en propiedad te quedas sin producto.

Como asociación, ¿cree que se han tomado las medidas necesarias por la Administración para ayudar a su sector, uno de los más sacudidos en estos dos últimos años?

(silencio) Esta es una pregunta complicada. A veces sí y a veces no. En general, la Administración nos ha escuchado reconociéndonos como parte del sector del turismo. Esto ha sido muy importante para nosotros. En el inicio de todo estábamos en tierra de nadie. Éramos servicio esencial para algunas cosas y de turismo para otras. Lo que se reconoció a través de nuestro CNAE al sector del turismo y los beneficios de los ERTE. Porque, lamentablemente, hemos tenido que acogernos a esta situación, pero aquí sí que nos hemos visto muy respaldados.
Hay otras medidas importantes como el IVA reducido, por qué no se reconoce que siendo del turismo tengamos el 21%. Esto nos hubiera ayudado muchísimo. Este es un aspecto que tanto Aneval como Feneval estamos reclamando constantemente, y no entiendo cómo no se nos escucha. Estamos en el transporte de viajeros, que está al 10%, en el de turismo, que también está al 10%, pero nosotros, que somos las dos cosas, al 21%. Es extraño, y llevamos con este asunto mucho tiempo.

¿Y es una petición que se atiende?

A las dos asociaciones se nos escucha, pero no hay acción. Es frustrante. Creo que es una reclamación muy justa que nos ayudaría en este momento de crisis y volatilidad. Su respuesta es que se estudia, se revisa, pero no conseguimos una respuesta clara.

Mirando hacia adelante, y sabiendo que lo que hoy es blanco en una semana puede ser negro, ¿qué esperan de este 2022?

El año 2022 se encara con optimismo. El verano, si no hay oleadas de Covid o variantes nuevas, debería ser bueno desde el punto de vista de la demanda. Si miramos a 2019, deberíamos cerrar con una caída de entre un 10% y un 25%. Salir al menos de los números del 50% que hemos visto este año que acabamos de cerrar. Deberíamos prepararnos como sector y como país para recibir también a los turistas domésticos. Podemos tener muy buena demanda también en este sentido.

Como puntualiza, la facturación ha caído cerca de un 50% y las matriculaciones alrededor de un 25% durante el año que se acaba de cerrar…

Cierto. Lo que ha pasado en el sector es que como hay escasez de flota, durante el verano hubo menos alquileres a un mayor precio.

¿Y esta tendencia continuará este año?

Estamos en un mercado libre y sobre el precio no me puedo pronunciar. No sé qué es lo que va pasar ni lo que va a hacer cada uno, pero si piensas en un escenario con mucha demanda y falta de suministro, no por parte nuestra sino de nuestros proveedores de vehículos, subirán los precios. Pero nosotros somos los primeros interesados en tener coches.

¿Y a estas alturas qué se teme más, la falta de vehículos o de turismo?

Diría que la falta de vehículos. El nuestro es un mercado muy estacional y en este momento puede que tengamos más vehículos, pero de cara al verano, ya nos pasó el año pasado, queremos dar el mejor servicio a los clientes, y para ello necesitamos producto. Si luego nos equivocamos y tenemos demasiados coches, eso ya será responsabilidad de cada uno. En estos momentos está siendo muy complicado conseguir coches.

El modo de movernos, de pertenencia de un coche, está cambiando a una velocidad asombrosa. ¿El sector alquilador puede subirse a estas nuevas tendencias? ¿Carsharing, suscripciones…? ¿Tienen que adaptarse a este nuevo tipo de demanda?

La verdad es que yo lo veo de otro modo. El punto de partida no es que existan empresas de carsharing y alquiladores. Esto es algo que hemos discutido muchísimo con ayuntamientos y otros organismos. Nosotros somos carsharing. La única diferencia que hay hoy entre estas fórmulas y nosotros, porque nuestras empresas tienen modalidades de carsharing, es la tecnología. Al final vas a un coche, lo alquilas para cinco días y lo coge otro, ya se está compartiendo un coche. Un carsharing se hace por minutos o, como hace Europcar, por horas. Todas las empresas que tenemos en Europa o Estados Unidos tienen fórmulas de carsharing. Siempre decimos que somos carsharing.

¿Y el sector puede crecer por aquí?

Es una cuestión de tecnología, de plataforma. Y la tecnología existe. Queda ver en qué momento se extenderá a las empresas alquiladoras. Estamos en ello. Los coches se irán conectando, cada compañía a su ritmo, el acceso a él se puede hacer a través de una aplicación… Esto lo tenemos. El carsharing es sostenible y los alquiladores también lo somos, tenemos la flota más joven que se puede encontrar. Además, contamos cada vez con mucho más eléctrico, híbrido, PHEV… Realmente, no vemos por qué se insiste tanto en esta diferenciación entre carsharing y alquiler. En algún momento toda la flota de nuestras empresas tendrá una tecnología similar a la que se usa en las compañías de coche compartido.

¿Se está trabajando para conseguirlo?

Claro, de hecho algunas de nuestras empresas ya tienen el mismo modelo en los aeropuertos, que vas directamente al coche.

¿Y cuál puede ser el problema, que no se comunique? ¿El que la gente no lo conozca?

Pienso en que es algo de escala. Una flota de carsharing son unos 500 coches en Madrid. Nosotros hablamos de cientos de miles de vehículos y de una tecnología que se ha diseñado originalmente para un uso más vacacional, a siete días. Cambiar esto a otra plataforma lleva un proceso de transformación digital, y es en el que estamos todos inmersos. Creo que conceptualmente sufrimos como sector. El nombre “rent a car” recuerda a Torremolinos en la década de los 60, suena a viejo. En realidad, llevamos haciendo carsharing desde hace 60 años.

Otra de las demandas que ha planteado el sector a la Administración ha sido su incorporación a los planes de ayuda a la compra. El renting ya entró en esa rueda, pero no sé si por parte de su sector existe esa exigencia…

Queremos estar en todos estos planes. Es un tema que estamos mirando junto a Feneval, tenemos que seguir insistiendo.

Recientemente se ha aprobado un plan Moves para grandes flotas. ¿Entre estas grandes flotas se cuenta con las de las compañías de alquiler?

La cuantía de las ayudas, 50 millones de euros, es muy escasa, pues solo entre renting y rent a car compran, previsiblemente, más de 400.000 coches al año. El enfoque del Moves Flotas no es el que desearíamos pues debería perseguir no tanto la electrificación del parque como su rejuvenecimiento con vehículos de bajas emisiones. Debería darse prioridad a un coche joven (que contamina cinco veces menos que uno de más de diez años) que a un eléctrico, máxime cuando las compras de eléctricos representan un porcentaje muy pequeño de las matriculaciones y solo hay 9.000 cargadores cuando deberían ser 100.000. El plan contempla ayudas también para las infraestructuras, pero resulta a todas luces insuficiente su cuantía.

Se sigue tratando de reducir el impacto medioambiental del automóvil y, en lo que concierne a su sector, se están encontrando con legislaciones diferentes en cada una de las comunidades autónomas. ¿Hay alguna manera de reclamar uniformidad en este aspecto?

En la parte de electrificación la Administración va buscando las cero emisiones. Alguna como la balear nos obliga a un porcentaje de coche eléctrico y no entendemos este enfoque de la regulación. Los alquiladores no somos el problema. Tampoco hay infraestructura. Siguiendo con Baleares, nuestra flota no es exclusiva de un lugar, nuestros coches se mueven de un sitio a otro y se debería regular no desde una comunidad, sino con una legislación que lo facilite. Nosotros somos los primeros interesados en alquilar coches eléctricos, pero para eso necesitamos una infraestructura, tanto nosotros como el cliente para sentirse cómodo, y en este contexto estamos encantados. Aparte de que en estos momentos no encontramos flota eléctrica por parte de los fabricantes, pero en un contexto normal tenemos objetivos de mover nuestra flota hacia un porcentaje cada vez más sostenible.

¿El problema, entonces, es que cada comunidad tiene una regulación?

El problema es que se trata de una ley de cambio climático, y el clima no solo cambia en Baleares. Lo que pedimos es algo homogéneo y coordinado que nos permita tomar una posición y, más que nada, una infraestructura. Los fondos europeos son una oportunidad y hay que ver cómo se traslada a lugares críticos como aeropuertos, estaciones de tren…

¿Y en esta petición os atienden o sucede como con el resto de demandas?

Si nos centramos en estos lugares, tienen claro que hay que hacer algo, y hay planes tanto por parte de Adif como de Aena de electrificar, otra cosa es que sean lo suficientemente ambiciosos y rápidos. Necesitamos ir más rápido para atender las necesidades de un aeropuerto, por ejemplo, como el de Palma de Mallorca. Y no es fácil, no digo que lo sea. Hace mucha falta potencia eléctrica para abastecer toda la flota que puede haber en este aeropuerto. También es cierto que los modelos nuevos emiten muy poco, y eso no se tiene en cuenta. La edad media del parque en España es de 13 años y la nuestra está entre 8 y 12 meses. No entiendo que tengamos la misma consideración que una que sí que contamina. Pero parece que el problema son las alquiladoras, no los coches que tienen tantos años.

Aneval se compone de las cinco grandes compañías de alquiler de vehículos que operan en nuestro país. ¿Cuál es su peso en facturación y flota dentro del sector?

La pandemia nos ha trastocado y dificultado sacar datos fiables. En nuestras estimaciones previas a la crisis sanitaria se indicaba que rondábamos el 50% de la facturación del sector.

¿Y cree que es positivo que existan dos asociaciones tan similares como Aneval y Feneval? Al fin y al cabo las demandas, necesidades y peticiones van a ser prácticamente las mismas…

Trabajamos de manera muy estrecha con Feneval, incluso estamos dentro de Feneval. Somos multinacionales que tenemos mucha presencia fuera de España y nos sirve para complementarnos. Las compañías que conforman Aneval tienen a veces una visión ligeramente diferente, aunque como sector estamos muy coordinados.

Hablábamos antes de una facturación un 50% inferior a la de 2019 y de que una caída de un 20% respecto a ese año sería algo asequible…

Buscamos esa cifra, algo que nos acerque a los números de 2019. Primero, porque las cosas no están tan bien. y segundo, porque no vamos a tener producto. En este sentido vamos a tener limitaciones importantes. El comienzo del año pasado fue desastroso y en la comparativa, a pesar de ómicron, veremos una mejor evolución.

¿Entonces es factible pensar que en 2023 podemos estar en números prepandemia?

Espero que sí. Volviendo al tema de la flota, necesitamos que se normalice la situación, y todo apunta a que en la segunda mitad del año se pueda tener un suministro de flota más normal, eso deberá ayudar.

¿Y cuándo esperan que se alcance esa normalización o estabilización entonces, a mitad de año?

Esta es una pregunta para los fabricantes. Como sector, exigimos la flota antes del verano, y tienen que dar respuesta, no solo como cliente, sino como parte de la cadena de suministro a un cliente final que viene a nuestro país y solicita un vehículo.

Pero, ¿hasta qué momento podéis esperar en relación a esta solicitud?

No sabría contestar. Cuentan mucho los meses. No es lo mismo tener un coche en mayo que en octubre. Y vuelvo a lo mismo, Aneval y Feneval solicitamos visibilidad. Cuanto antes mejor. Con los semiconductores está habiendo muchos mensajes distintos según cada fabricante. Parece que unos van mejor que otros.

¿Y si no hay recuperación? ¿En qué se traduciría?

Habrá menos producto y volveríamos a la ley de la oferta y la demanda. Si no hay producto, suben los precios, y esto es un problema para nosotros. Tenemos una infraestructura que mantener: oficinas, empleados, acuerdos con aeroupuertos… y queremos dar un buen servicio. Si no tenemos producto suficiente no podremos darlo como nos gustaría.

Porque el canal de abastecimiento de vehículos por vuestra parte siempre van a ser los fabricantes…

Podría ser el mercado de segunda mano, pero no solemos comprar fuera; de hecho, somos vendedores. Cada empresa del sector, y tanto Aneval como Feneval, están buscando soluciones.

¿Y estas podrían pasar por mirar en el canal de VO o fuera de nuestras fronteras?

Podrían ser soluciones puntuales, pero no globales. El volumen de coches que hace falta no se encuentra y tampoco lo vamos a encontrar fuera al precio que corresponde.

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