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jueves, mayo 23, 2024

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Acelerar la electrificación de flotas: la Agencia Internacional de la Energía alerta sobre próximas subidas del combustible

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El camino a la electrificación es ineludible, pese a posibles ralentizaciones o frenazos en el proceso, como el que recientemente propuso el primer ministro británico. Lo cierto es que estamos al límite de alcanzar el llamado “peak oil”, lo que se puede traducir como el punto de no retorno en la producción de combustibles, el que será el mayor momento de producción posible a escala global, tras el cual esta irá cayendo en un franco declive terminal.

Y no. No es ninguna broma. Al menos no conviene tomarse así las advertencias que suele realizar la Agencia Internacional de la Energía (IEA), cuyo director ejecutivo, Fatih Birol, acaba de publicar un interesante editorial en las páginas del Financial Times en el cual alerta sobre el tan temido tope a la demanda de combustibles a escala global, afirmando que este se encuentra cada vez más cerca. Según comenta Birol en su artículo, (cuyo original puedes leer en este enlace: https://www.ft.com/content/f6155d7b-2ef7-4f62-a08a-b640b7e87fca), el tope se alcanzaría a lo largo de la presente década, mucho antes de lo que muchos estudios y análisis preveían.

Según el director ejecutivo de la IEA, estamos ante un “momento histórico para el sector de la energía a escala global. La demanda de petróleo y carbón está alcanzando sus máximos históricos, algo que, si bien debería proporcionar optimismo dado que se cubre la demanda existente, ciertamente preocupa pues tal crecimiento va a llegar a su fin durante esta misma década.

“Esta es la primera vez que se ve un tope a la producción de cada combustible en esta década (gas natural, petróleo y carbón), mucho antes de lo que mucha gente esperaba”, afirma preocupado en el artículo publicado en Financial Times el director ejecutivo de la IEA. Preocupación que viene dada por la presumible creciente escasez de petróleo que esta situación puede crear a medio plazo y por una creciente alza en los precios del oro negro, que sin duda podría disparar su coste de adquisición por parte de los particulares.

Esta situación se verá además agravada por el creciente auge que están experimentando las distintas fuentes de energías renovables “impulsadas por el espectacular crecimiento de las tecnologías de energía limpia y los vehículos eléctricos”.

El incremento de los eléctricos erosiona la demanda

Según Birol, y pese a que algunos expertos consideraron que “la demanda mundial de petróleo podría haber alcanzado su punto máximo después de que se desplomó durante la pandemia”, lo cierto es que las últimas proyecciones de la AIE muestran que “el crecimiento de los vehículos eléctricos en todo el mundo, especialmente en China, significa que la demanda de petróleo está en camino de alcanzar su punto máximo antes de 2030”. Además, el que “los autobuses eléctricos y los vehículos de dos o tres ruedas también estén creciendo con fuerza, especialmente en las economías emergentes”, está contribuyendo a “erosionar más aún la demanda”.

Y, por su parte, la denominada “Edad de Oro del Gas” que se vivió en 2011, también está llegando a su fin. Su demanda también caerá fuertemente a finales de la presente década. Para el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, “los picos de los tres combustibles fósiles son un espectáculo bienvenido que muestran el cambio hacia sistemas energéticos más limpìos y seguros y que están acelerando los esfuerzos para evitar los peores efectos del cambio climático. Sin embargo, Birol alerta de cuestiones importantes que también es preciso tener en cuenta.

De un lado, las caídas proyectadas en su demanda no son suficientes como para limitar el calentamiento global en 1,5°C, lo que hará preciso que los gobiernos adopten medidas políticas más exigentes y rápidas. De otro, la demanda de los diferentes combustibles va a variar enormemente entre las distintas regiones. Su caída en las economías avanzadas se verá parcialmente compensada por su avance en algunas emergentes y en desarrollo. En todo caso, la tendencia ya está claramente marcada: electricidad y combustibles bajos en emisiones, junto a una mayor eficiencia energética son el camino a seguir en el mundo.

De igual modo, las contracciones en la demanda tampoco serán lineales. Todavía puede haber picos, caídas y estancamientos en su descenso. Alteraciones como las olas de calor o las sequías pueden provocar incrementos temporales en la demanda de carbón o electricidad, al tiempo que asfixiar la producción hidroeléctrica. Y si la demanda de combustibles fósiles cae, los desafíos de seguridad energética serán más frecuentes a medida que los proveedores vayan ajustando su producción a los cambios, dado que los picos de la demanda basados en las actuales políticas no eliminarán la necesidad de seguir invirtiendo en el suministro de petróleo y gas.

Y todo ello sin descartar los posibles incrementos de gasto en determinados sectores que seguirán provocando riesgos económicos y financieros en nuevos proyectos basados en el uso de estas energías fósiles, lo que además provocará nuevos riesgos evidentes para el clima.

Birol concluye su artículo advirtiendo de que todo ello obliga a quienes toman las decisiones a ser más ágiles y preclaros, dado que de esa manera la transición al uso de energías limpias podrá acelerarse mediante la adopción de políticas climáticas más sólidas. En todo caso, lo que parece que ya sucede es que el mundo de la energía está cambiando rápidamente y para mejor.

Con todo ello, lo que está claro es que como gestor de una flota de vehículos de empresa debes tomar conciencia, —si es que no lo has hecho ya— de que la electrificación es irreversible e innegociable de cara al futuro. Es un proceso que debes iniciar cuanto antes y proyectar de la manera más adecuada para que la transición desde los vehículos basados en el uso de combustibles fósiles que actualmente la componen a los futuros vehículos eléctricos que la deberán integrar se produzca de la manera más adecuada y eficiente posible y que conlleve a la empresa el menor sufrimiento económico aportando los mejores resultados operativos posibles.

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