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viernes, diciembre 9, 2022

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Primeras fisuras en la Unión Europea ante la prohibición de vender coches nuevos de combustión a partir de 2035

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Como era de esperar, el melón del Fit for 35 se abrió el pasado 24 de junio cuando cinco países, Italia, Portugal, Bulgaria, Rumanía y Eslovaquia, propusieron un aplazamiento de cinco años, hasta 2040, del fin de la venta de automóviles con motor de combustión interna en la Unión Europea (UE), alegando «costes desproporcionados e innecesarios tanto para el sector del automóvil como para los consumidores».

Estos cinco Estados han propuesto una reducción del 90% de las emisiones para las ventas de nuevos coches en 2035, antes de alcanzar la emisión cero en 2040, y que los objetivos de reducción de emisiones para vehículos comerciales ligeros se fijen en el 45% para 2030, el 80% para 2035 y el 100% en 2040. Además, piden que se contemple el uso de combustibles renovables para dar a los productores flexibilidad sin incurrir en riesgos comerciales y evitar así situaciones de escasez de coches y furgonetas asequibles para uso privado o empresarial.

El documento señala que «conseguir una movilidad con cero emisiones requerirá superar obstáculos: aumentar la infraestructura de carga, desarrollar la producción de baterías, mejorar las tecnologías actuales de forma rentable o introducir incentivos para los consumidores», lo que llevará tiempo para que el ecosistema industrial, con su densa red de subcontratistas y pymes, se adapte a los nuevos componentes y tecnologías.

Respecto al mecanismo de incentivos para vehículos de emisión cero y baja (ZLEV) que Bruselas propuso retirar en 2030, los cinco países proponen que se realice un seguimiento y una evaluación en 2028 para revisar su eficacia, en lugar de retirarse directamente en la fecha acordada.

En el caso de las furgonetas, la propuesta encabezada por Italia y Portugal aduce que su electrificación y desarrollo requiere tiempos de producción más largos y que es necesario «garantizar la igualdad de condiciones entre los fabricantes de los vehículos ligeros», de tal manera que se reparta entre ellos la reducción de emisiones y no perjudique a los productores de furgonetas más pesadas.

Pérdida de cuota de mercado

Asimismo, alertan del impacto para las pequeñas y medianas empresas de una transición acelerada que les obligaría a modificar las características de sus vehículos y podría llevar a la pérdida de cuota de mercado, lo que tendría un impacto negativo en el empleo y en el potencial de innovación.

Ante este contexto, solicitan una prórroga para los pequeños productores, cuyo impacto ambiental es muy limitado ya que representan el 0,2% de las matriculaciones de automóviles nuevos en la Unión Europea y el 0,3% de las matriculaciones de furgonetas.

Alemania, también en contra

Más contundente fue el ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner, que se mostró contrario a dicha prohibición y aseguró que Alemania no refrendará la propuesta de prohibir los vehículos con motores de combustión a partir de 2035, ya que no contempla el uso de otras tecnologías para reducir las emisiones, como los biocombustibles climáticamente neutros, que permitirían seguir usando vehículos de combustión.

Recordemos que la Comisión Europea propuso en 2021 reducir a cero las emisiones de CO2 de los automóviles nuevos en la UE a partir de 2035, lo que representaría de hecho el fin de las ventas de vehículos a gasolina o diésel en favor de motores 100% eléctricos. El pasado 8 de junio, el Parlamento Europeo respaldó este objetivo para 2035 con 339 votos a favor, 249 en contra y 24 abstenciones, si bien el texto aprobado constituye la posición del Parlamento para negociar el proyecto legislativo con los Estados miembros.

Tarea ardua

Y será hoy, 28 de junio, cuando los ministros europeos de medio ambiente de dichos Estados se sienten a negociar en Luxemburgo una posición común, si bien, como puede observarse ante la posición adoptada por Alemania, Italia, Bulgaria, Portugal, Rumanía y Eslovaquia, la tarea será más que ardua y, previsiblemente, determinará cambios en el texto del Parlamento Europeo.

Por su parte, Transport & Environment, ONG europea de transporte y medio ambiente, teme una disminución de las ambiciones y ha pedido a Francia, que ocupa la presidencia de la Unión Europea hasta finales de junio, que mantenga la fecha de 2035.

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