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Mazda CX-60: un SUV grande para estrenar la tecnología híbrida enchufable

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Con su CX-60, Mazda se adentra en nuevos territorios. Encuadrado en el segmento M-SUV por su longitud de 4,74 metros, se erige como el nuevo buque insignia de la firma de Hiroshima. También marca nuevos hitos, como ser el primer modelo que comercializa en Europa con tecnología PHEV o hacer valer sus 327 CV para convertirse en el vehículo más potente jamás fabricado por la marca.

Además, Mazda le propone a su última creación un reto muy importante, que no es otro que enfrentarse sin ningún tipo de complejo a los modelos premium de su segmento, para lo cual no se han escatimado esfuerzos. Hay que añadir que pese a sus generosas dimensiones, el CX-60 tiene capacidad para cinco ocupantes, de modo que para poder disponer de tres filas de asientos y hasta siete plazas habrá que esperar a la llegada del CX-80, que se desmarcará con una carrocería un poco más larga.

Centrándonos en este nuevo CX-60, a simple vista, y sobre todo fijándonos en el frontal, deja claro que es un Mazda. Luce un diseño elegante y a la vez se le ve muy robusto, siguiendo en este aspecto las pautas del lenguaje de diseño denominado Kodo. Destacan en la parte delantera una rejilla de grandes dimensiones y las entradas de aire en los laterales del parachoques. En función del nivel de equipamiento elegido, Prime Line, Exclusive Line, Homura y Takumi, encontraremos diferentes detalles que los diferencian entre sí, siendo el acabado Homura el que cuenta con los más deportivos y el Takumi los más exclusivos y elegantes. Visto el coche de perfil reclama nuestra atención una línea más alargada del capó, algo que se debe al espacio que necesita para poder alojar la nueva generación de motores de seis cilindros en línea que ha previsto Mazda para su SUV más grande.

A pesar de sus 4,74 metros de longitud, el CX-60 tiene capacidad para cinco ocupantes, de modo que para poder disponer de tres filas de asientos y hasta siete plazas habrá que esperar a la llegada del CX-80

Minimalista, funcional y muy equipado

El interior sorprende con un nivel de acabado realmente bueno, transmite una elevada sensación de calidad. De puertas adentro sigue también el libro de estilo de la firma japonesa y su diseño es mucho menos impactante que el que muestran los vehículos premium alemanes de este segmento. Es más sencillo y minimalista y huye del maremágnum de mandos digitales y pantallas tan de moda ahora. Como en otros modelos de Mazda, prima ante todo la practicidad, pero sin renunciar a una presentación muy elegante y refinada. Por lo tanto, sigue apostando por los mandos físicos y analógicos para manejar las funciones que se utilizan de forma más frecuente, como es el caso del climatizador, de algunos mandos del equipo multimedia o para activar ciertos sistemas de ayuda a la conducción.

En el salpicadero destacan dos pantallas digitales, una para el cuadro de instrumentos y otra para el sistema multimedia y de conectividad, ambas de 12,3 pulgadas. En el caso de la primera, cambia su aspecto en función del modo de conducción que utilicemos, mientras que los menús de la segunda se pueden manejar por medio de un mando giratorio situado en la consola que hay entre los dos asientos delanteros.

El interior luce un diseño minimalista y funcional. Cuenta con sendas pantallas de 12,3 pulgadas, una para el cuadro de instrumentos y otra para el sistema multimedia que se maneja desde el mando giratorio de la consola

Algo también muy destacable de este nuevo CX-60 es su completísimo nivel de equipamiento ya desde sus versiones de acceso. En función del acabado puede estar dotado con un Head-up Display, que proyecta mucha información sobre el parabrisas en una resolución muy alta, y con el Sistema de Personalización del Conductor, que permite introducir la altura de la persona que se va a poner al volante para encontrar de forma automática su mejor posición de conducción ajustando el reglaje del asiento, el Head-up Display y los espejos retrovisores exteriores. Una vez memorizados estos ajustes, utiliza el reconocimiento facial para identificar a cada conductor y asignarle sus propios reglajes. Asimismo, incluye abundantes sistemas de seguridad de última generación, si bien su dotación de fábrica se puede mejorar con una serie de paquetes muy interesantes.

Su habitabilidad es, en líneas generales, bastante buena. Lo único que se le puede reprochar es que el espacio longitudinal para las piernas en los asientos traseros es menor que el de otros modelos de su segmento. Pero esto lo compensa en parte con un túnel de transmisión muy poco voluminoso, lo que permite viajar con comodidad en la plaza central de esta fila. Mazda emplea para el CX-60 una nueva plataforma desarrollada para poder acoger a sus nuevos motores de seis cilindros en línea, la tracción en el eje trasero y también en el caso de las versiones electrificadas la batería bajo el piso del coche, en una posición muy centrada entre las dos filas de asientos. Una ubicación que a diferencia de otros modelos rivales no resta nada de espacio a los pasajeros ni a la capacidad del maletero, que asciende en todas las versiones a 570 litros, una cifra que lo posiciona muy bien en su categoría.

Entre su equipamiento podemos encontrar un Sistema de Personalización del Conductor, que permite introducir la altura de la persona que se va a poner al volante para encontrar de forma automática su mejor posición de conducción ajustando la regulación del asiento, el Head-up Display y los espejos retrovisores exteriores

El PHEV como abanderado

En principio está disponible con un sistema de propulsión con tecnología híbrida enchufable, con una potencia total de 327 CV. Más adelante, a finales de enero de 2023, la gama se ampliará con la motorización diésel e-SKYACTIV D de seis cilindros en línea y con dos niveles de potencia, 200 y 254 CV, ambas con un sistema Mild Hybrid de 48 V. La primera de ellas con propulsión trasera y la más potente con tracción integral. De modo que Mazda vuelve a elegir un camino diferente al de la gran mayoría de las marcas, que por lo general apuestan por motores mucho más pequeños y con una cilindrada muy inferior.

En cualquier caso, este nuevo motor anuncia unos datos de consumos y de emisiones contaminantes muy destacables, tanto que los técnicos de la marca aseguran que cumple con la exigente norma Euro 7 que entrará en vigor a corto plazo. En el caso de la versión de 200 CV, su gasto medio de gasoil es de 4,9 l/100 km y sus emisiones de CO2 de 127 g/km, cifras que aumentan a 5,3 l/100 km y 139 g/km en la variante más potente.

A mediados de 2023 llegará la motorización de gasolina e-SKYACTIV-X, también de seis cilindros en línea, con sistema de microhibridación de 48 V y con las dos opciones de tracción, si bien Mazda aún no ha comunicado datos de potencia ni de consumos. Hay que puntualizar que todas las variantes mecánicas del CX-60 están asociadas a una caja de cambios automática de 8 velocidades. En lo que atañe a los distintivos medioambientales de la DGT, el CX-60 PHEV cuenta con la etiqueta 0 emisiones y las versiones diésel y gasolina con la ECO.

Su comercialización arranca con la versión híbrida enchufable, con una potencia total de 370 CV y hasta 65 kilómetros de autonomía eléctrica

El CX-60 e-SKYACTIV PHEV presume de registros. Su potencia total es de 327 CV y su cifra de par de 500 Nm. En este sistema de propulsión híbrido enchufable la marca recurre a un motor de gasolina de cuatro cilindros en línea de 2.5 litros con 191 CV y con 261 Nm de par y a un motor eléctrico de 175 CV y 250 Nm situado entre el motor de combustión y la caja de cambios. La batería elegida tiene 17,8 kWh de capacidad bruta y permite una autonomía eléctrica (WLTP) de 63 km, rango que aumenta hasta los 69 km en entorno urbano. Tiene una garantía de ocho años o 150.000 km y permite una potencia máxima de recarga de 7,4 kW, estimando su tiempo de carga en aproximadamente unas 2 horas y 20 minutos.

En la primera toma de contacto con el Mazda CX-60 hemos tenido ocasión de conducir por la localidad alemanda de Leverkusen y por las carreteras de sus alrededores la versión PHEV, que como hemos dicho es la única que está hoy en día disponible y, además, según los responsables de la marca va a ser la versión más vendida de la gama, con una estimación del 75%.

Lo primero que hemos podido constatar es que la conducción de este SUV es siempre muy agradable y a la mínima insinuación del acelerador responde con unas fuertes aceleraciones. Para gestionar el sistema PHEV se dispone de un mando que permite elegir entre cinco modos de conducción: EV, solo funciona el motor eléctrico; Normal, de forma automática el sistema elige el motor que trabaja en cada ocasión o los dos a la vez; Sport, que es en el que se dispone de toda la potencia del sistema y se cuenta con una respuesta más rápida del motor, varía el funcionamiento de la caja de cambios y del sistema de tracción -que siempre es a las cuatro ruedas en esta variante- y endurece las suspensiones; Off-Road, adapta todos los elementos mecánicos para una mayor eficacia sobre firmes irregulares y deslizantes y activa el control de descenso; y Towing (no lo equipa esta versión PHEV), que es el elegido para cuando se circula con un remolque de la manera más eficaz y segura.

Nuestro recorrido de pruebas lo iniciamos con la batería cargada al 100%. Alternamos algunos kilómetros por autopista sin límite de velocidad y carreteras estrechas y sinuosas, además de atravesar varias pequeñas localidades con la velocidad muy limitada. Sin tener un especial cuidado con el acelerador, tras recorrer cerca de 140 km disfrutamos de una autonomía eléctrica de 45 km y su consumo medio de gasolina se quedó en 3,8 l/100 km. En líneas generales, el comportamiento dinámico de este SUV grande es muy bueno, los balanceos de la carrocería son contenidos y ofrece siempre un elevado confort de marcha, al tiempo que la dirección muestra siempre un tacto muy bueno y preciso. En trazados estrechos y sinuosos se dejan notar las generosas dimensiones de la carrocería y su elevado peso, que se acerca a los 2.000 kilos, mostrándose en este tipo de carreteras un poco torpe.

Desde 50.000 euros y muy interesante en renting

El nuevo Mazda CX-60 tiene el respaldo de la nueva garantía de la marca de seis años y se puede adquirir hasta el 30 de septiembre (precio preventa) desde 50.262 euros sin los descuentos previstos por la marca y sin la ayuda a la compra del Plan Moves III. A partir del 1 de octubre este precio sube hasta los 52.115 euros. Las versiones diésel están disponibles desde 48.719 euros.

Los coches del segmento en el que se encuadra este modelo, el M-SUV, tienen muy buena acogida en el canal de empresas, por lo que la firma japonesa ha diseñado una campaña de renting para profesionales bastante competitiva. Así, el CX-60 e-SKYACTIV PHEV con el nivel de acabado Prime Line, el de acceso a la gama aunque con un nivel de equipamiento muy completo, se ofrece sin ninguna entrada y por una cuota mensual de 535 euros durante 48 meses con 10.000 km al año. Cuota que incluye el descuento del Plan Moves III y servicios como el mantenimiento, seguro, asistencia en carretera, gestión de multas, neumáticos ilimitados y vehículo de sustitución.

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