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Los fabricantes alertan: la electromovilidad se sigue desarrollando en España a la mitad de velocidad que en Europa

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España sigue sin pisar el acelerador de la movilidad eléctrica. Así lo atestigua el Barómetro de Electromovilidad de Anfac, la asociación de fabricantes automovilísticos, correspondiente a los tres primeros meses del año, en el que queda de manifiesto que nuestro país no solo se mantiene en el vagón de cola en este desafío, sino que además es incapaz de incrementar su ritmo de desarrollo para tratar de reducir las distancias que nos separan de nuestros vecinos europeos, agrandadas respecto al trimestre anterior.

Según este indicador global de electromovilidad, que valora tanto la penetración de los vehículos electrificados como la instalación de infraestructuras de recarga de acceso público con respecto a los objetivos fijados para 2030 por el paquete de medidas Fit for 55, España alcanza al término de marzo una valoración total de 11 puntos sobre 100, lo que supone un crecimiento de apenas 0,6 puntos respecto al anterior barómetro. Esto significa que avanzamos a la mitad de la velocidad europea, tanto en puntuación total, con una media de 23,8, como de mejora en el periodo de referencia, con 1,3 puntos más de media entre los países analizados.

Profundo problema de infraestructura

El gran lastre de la electromovilidad española sigue siendo el desarrollo de la infraestructura de recarga pública. En Europa también avanza mucho más lento de lo deseado, pero el caso de España es casi extremo, en lo negativo. En este primer cuarto de 2023 ha registrado una mejora de 0,6 puntos para alcanzar una (pobre) valoración de 4,5 puntos, frente a los 10,6 de la media europea tras el aumento de 1,3 puntos en este periodo.

Con los 2.115 nuevos puntos contabilizados entre enero y marzo, uno de los mayores incrementos trimestrales recogidos en el barómetro, nuestro territorio cuenta ya con 20.243 estaciones de carga. Un dato que nos sigue dejando muy lejos de los objetivos previstos para este año: los 45.000 señalados por Anfac para dar cobertura al objetivo Fit for 55 y mucho más de los 80.000 a 100.000 indicados por el Gobierno en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Y sumémosle a esto otro problema añadido: la mayoría de los que se crean son de baja potencia. De esos 2.115 recientemente instalados, 1.537 (el 73%) tienen una potencia de 22 kW o inferior, frente a un mínimo del 2% que permite cargas rápidas de al menos 150 kW. Apenas hay 801 estaciones de estas características, por lo que Anfac aboga por «acelerar no solo los puntos de recarga, sino impulsar una infraestructura de suficiente calidad con potencias superiores a 150 kW que sea capaz de abastecer y facilitar el despliegue del vehículo electrificado».

En esta misma línea, la patronal recalca también que el 85%, aproximadamente, de los puntos de recarga de acceso público de alta potencia, a partir de 250 kW, responde a proyectos de fabricantes de automóviles, cuando sería también «absolutamente prioritaria para la movilidad eléctrica con vehículos pesados» al permitir unos tiempos de carga similares a los del repostaje de un vehículo de combustión. Y no olvidemos los 6.475 puntos ya instalados pero fuera de servicio a consecuencia de las «dificultades administrativas».

Tampoco despegan los vehículos

Los datos relativos a la penetración del vehículo electrificado son sustancialmente mejores, aunque dentro de un panorama igualmente negro oscuro. España logra en este apartado una valoración de 17,4 puntos, tras una mejora de 0,5 puntos en el primer trimestre. Los antepenúltimos en este ranking, cerca de 20 puntos por debajo de la media europea.

De modo que también aquí las metas fijadas quedan lejos de convertirse en realidad. El ritmo de electrificación del parque no es el adecuado, y al cierre del trimestre solo se matricularon 25.447 unidades de esta tipología, lo que nos lleva a una proyección en torno a las 100.000 unidades al término del año, frente a las 190.000 necesarias para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones.

El ejemplo de Portugal

A la vista de esta evolución, Anfac considera que «para alcanzar una movilidad cero emisiones se necesita generar un contexto favorable en torno al vehículo electrificado». Y en este sentido, destaca la evolución de Portugal, «que gracias a las medidas en materia de incentivos fiscales y de impulso a la infraestructura de recarga de acceso público ha experimentado un crecimiento de 1,9 puntos, lo que le sitúa cerca de la media europea y le aleja de los puestos de cola».

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