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sábado, octubre 1, 2022

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La vía única del vehículo eléctrico impuesta por el «Fit for 55» hará perder al sector del automóvil europeo su liderazgo mundial

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Solo Europa, a través de «Fit for 55», ha optado por prescribir al vehículo eléctrico como vía única para alcanzar los objetivos de cambio climático en 2035, poniendo en peligro no solo cientos de miles de puestos de trabajo en el sector del automóvil, sino comprometiendo también el propio liderazgo mundial de la industria europea de automoción, tal y como se deduce de que algunos fabricantes extranjeros, principalmente asiáticos, estén ganando cuota de mercado en el Viejo Continente gracias al vehículo eléctrico, cuando siempre han tenido dificultades para competir con los fabricantes europeos.

De hecho, ningún otro mercado automotriz importante ha optado por una prohibición tecnológica, sino que reconocen la importancia de un enfoque tecnológico mixto. En este sentido, parece ser que Europa se perjudicaría a sí misma si no aprovechara los muchos años de inversiones y experiencia en tecnología avanzada de motores de combustión, teniendo también en cuenta que las inversiones en vehículos eléctricos necesitarán venir de alguna parte. Ante esta coyuntura, está extendiéndose un enfoque más sensato entre los legisladores de la Unión Europea, pues aunque la transición hacia la electrificación está bien marcada, la forma en que debería hacerse no, y en las últimas semanas la opción de solo vehículos eléctricos se ha transformado en una discusión sobre dejar otras vías abiertas.

Esto es, en resumen, lo que viene a decir Sigrid de Vries, secretaria general de la Asociación Europea de Proveedores de Automoción, Clepa, de la transición europea hacia la movilidad libre de humos. Asegura que la prudencia debe marcar la pauta hacia una transición verde y justa, al tiempo que observa que, en este sentido, algo parece haber cambiado en los últimos meses. Señala que el entusiasmo desencadenado el verano pasado por la propuesta de la Comisión Europea «Fit for 55» sobre estándares de CO2 ha sido reemplazado, en cierta medida, por pragmatismo, y parece que se está extendiendo un enfoque más sensato entre los legisladores de la Unión Europea.

En lugar de un pacto político, la iniciativa legislativa se presentó en forma de una prohibición tecnológica, prescribiendo de facto lo que los fabricantes de automóviles pueden producir y lo que los consumidores pueden comprar: solo vehículos eléctricos de batería a partir de 2035.

Ante esta prohibición, Clepa encargó un estudio a PwC Strategy& para ver cómo afectaría la misma a los 600.000 puestos de trabajo que emplean los actores implicados en la fabricación de vehículos de combustión interna (ICE), con el objetivo de proporcionar evidencias basadas en hechos y evitar consecuencias no deseadas. El resultado fue que más de medio millón de empleos estarían en riesgo hasta 2040 de seguir el enfoque político de fabricar y vender exclusivamente vehículos eléctricos.

Uno de los argumentos clave de la asociación europea de proveedores es mantener un enfoque tecnológico neutral, que incluye una electrificación rápida en combinación con combustibles renovables sostenibles, lo que permitirá alcanzar una movilidad neutra en carbono mientras se mitiga la pérdida de empleos y se mantiene la posición europea de liderazgo mundial.

Enfoque tecnológico mixto

Asegura De Vries que una forma de mantener el liderazgo de la UE es aumentar la electrificación y establecer una cadena de suministro de baterías, que la industria proveedora no solo apoya plenamente, sino que además, a pesar de las incertidumbres, está invirtiendo en ella. En consecuencia, muchos fabricantes de automóviles han revisado sus estrategias a largo plazo bajo la presión regulatoria, con varios anuncios sobre «solo motores eléctricos» después de la fecha X. Sin embargo, alerta la secretaria general de Clepa, eso es básicamente solo en Europa, ya que ningún otro mercado automotriz importante ha optado por una prohibición tecnológica, sino que reconoce la importancia de un enfoque tecnológico mixto.

El Gobierno de Estados Unidos está presionando para aumentar la venta de vehículos eléctricos e infraestructura de carga, pero sin prohibir los vehículos de combustión, mientras China apuesta por un enfoque multitecnológico, con una penetración cada vez mayor en el mercado de los vehículos de nueva energía, aunque sin prohibiciones. Este enfoque se reflejó en la última COP26, donde el escenario de solo vehículos eléctricos no alcanzó consenso global ni obtuvo el respaldo de los fabricantes, que observan considerables impactos sociales, que no garantiza una transición eficiente y efectiva para alcanzar los objetivos de cambio climático, ya que deja atrás una amplia gama de tecnologías verdes (sin mencionar a buena parte de los consumidores). De hecho, en las últimas semanas, lo que parecía una conclusión inevitable de solo vehículos eléctricos se ha convertido en una discusión más mesurada sobre, literalmente, dejar opciones abiertas.

Riesgos de la vía única

Andy Palmer, ex director ejecutivo de Nissan, el hombre detrás del lanzamiento del primer vehículo eléctrico para el mercado generalista, advirtió a los legisladores sobre el peligro de centrarse solo en los vehículos eléctricos para descarbonizar la movilidad. Linda Jackson, directora ejecutiva de Peugeot, en una entrevista posterior a su nombramiento, enfatizó que todavía hay una necesidad de vehículos de combustión en todo el mundo, mientras que un artículo del Financial Times, de principios de enero, señalaba la posición dudosa de Toyota, Stellantis y BMW de apostar todo al vehículo eléctrico. Posteriormente, la bávara declaró que seguirá invirtiendo en tecnología avanzada de motores de combustión, y Carlos Tavares, director ejecutivo de Stellantis, señaló los riesgos que implica una transición vinculada a «una tecnología elegida por los políticos, no por la industria». Porsche anunció inversiones en combustibles renovables en América del Sur y su jefe, Oliver Blume, destacó la importancia de encontrar soluciones para hacer frente a los 1.300 millones de vehículos de combustión que circulan hoy por todo el mundo. Hyundai, por su parte, ha negado que vaya abandonar el desarrollo de motores de combustión, después de que una noticia afirmara lo contrario.

Europa se perjudica a sí misma

Por ello, De Vries afirma que lo prudente sería tomar nota del contexto global y de lo que una solución única significaría, en términos de competitividad global, para la Unión Europea. Eso no quiere decir, añade, que los fabricantes del sector del automóvil no estén completamente dedicados a la transición de la movilidad. De hecho, están invirtiendo mucho en la electrificación rápida y están comprometidos con los objetivos climáticos, pero algunos han optado por mantener un enfoque tecnológico abierto para abordar las diferentes incertidumbres del mercado y las diversas necesidades de los consumidores.

La secretaria general de Clepa alerta de que ya hay señales de que algunos fabricantes extranjeros están ganando cuota de mercado en el Viejo Continente, donde históricamente han tenido dificultades para competir con los fabricantes europeos, gracias a los vehículos eléctricos. Además, dado que otros mercados seguirán vendiendo vehículos de combustión en el futuro, Europa se estaría perjudicando a sí misma si no aprovechara los muchos años de inversiones y experiencia en tecnología avanzada de motores de combustión, teniendo también en cuenta que las inversiones en vehículos eléctricos necesitarán venir de alguna parte.

Si bien el camino hacia la electrificación está bien marcado, la forma en que debería hacerse la transición no lo está. La complejidad de las implicaciones sociales y económicas no ha recibido suficiente atención desde el inicio y aún queda mucho trabajo por hacer, si bien parece que la prudencia, aunque lenta, está comenzando a equilibrar la prisa.

Más de 650 enmiendas

De hecho, la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo (ENVI) ha recibido más de 650 enmiendas, incluida la de prohibir de facto todos los vehículos, excepto los eléctricos, o la de si es demasiado pronto para tomar ahora esa decisión y se debería esperar hasta 2028, para ver cómo evoluciona la transición, incluido el desarrollo de la infraestructura de carga que tanto se necesita. Se están contemplando enmiendas que exigen un mecanismo voluntario de acreditación de combustible, para dar cuenta de la contribución de los combustibles renovables sostenibles a la reducción de emisiones, así como una excepción para los vehículos eléctricos híbridos enchufables. En el Consejo, pesos pesados ​​como Alemania y Francia jugarán un papel importante en el resultado.

Así pues, De Vries considera muy acertadas las palabras del presidente de Clepa, Thorsten Muschal, cuando afirmaba que «la niebla en la que nos encontramos es una razón más para avanzar hacia la certeza de la neutralidad climática. Pero esto requerirá un compromiso total con la innovación, junto con un marco regulatorio flexible que facilite la inversión, anticipe el cambio y permita la escala total del progreso tecnológico».

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