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domingo, abril 14, 2024

La web de flotas, renting y VO de la revista Renting Automoción

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La antigüedad del parque ha crecido un 70% en los últimos 15 años; y el renting evitó que lo hiciera más

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En 2008, la antigüedad del parque de vehículos español era de 8,3 años. En 2023, ya supera los 14 años de edad. Es decir, en los últimos 15 años la edad media del parque español se ha incrementado en un 70%… y gracias al crecimiento y desarrollo del mercado del renting no ha ido a más.

La antigüedad del parque automovilístico español se está convirtiendo en un problema endémico. Según los datos proporcionados por la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles (ANFAC), la aportación del renting solo durante el año 2022 supuso el 26,66% del total de matriculaciones registradas. Las operaciones de alquiler a largo plazo aportan juventud al parque de vehículos nuevos… y también al mercado de ocasión.

El año pasado se vendieron en España 2,3 vehículos usados por cada vehículo nuevo que llegó al mercado. En total, 1.885.000 vehículos fueron objeto de transferencia, frente a las 813.396 unidades nuevas que comenzaron a circular por nuestras calles y carreteras. Es decir, el parque no se renueva convenientemente y envejece a gran velocidad.

El usado también envejece

Además, de esos 1,88 millones de vehículos transferidos en el mercado de ocasión, la venta de unidades con más de 10 años de edad superó en un 40% a la entrega de coches nuevos. Se recomercializaron más de 400.000 unidades con edades comprendidas entre los 10 y los 15 años a un precio medio que superó en un 35% el que este segmento registraba en el año 2021. Y la situación es peor aún, puesto que otras 727.000 transferencias —apenas 100.000 menos que los coches nuevos matriculados en el año— fueron unidades con más de 15 años de edad. En total, más de 1,1 millones de unidades con más de una década de antigüedad cambiaron de manos en 2022. Es decir, en el mismo año España 300.000 coches con más de 10 años que coches nuevos llegaron a matricularse. Todo un sin sentido desde el punto de vista de la seguridad, no les parece.

Se trata de cifras y datos realmente preocupantes de cara al mantenimiento y mejora de la seguridad vial en nuestras carreteras. Solo durante 2022, según informa la DGT, el número de accidentes en los que se vieron involucrados vehículos de turismo creció en un 10% con respecto a 2019, ultimo año con cifras de movilidad (desplazamientos) similares a las del pasado ejercicio. En 2021, la media de edad de los turismos implicados en accidentes mortales fue de 13 años, según indica el organismo regulador del tráfico.

Que coches tan avejentados sigan revendiéndose añade un mayor número de factores de riesgo a la circulación, dado que con la edad disminuyen los mantenimientos que se realizan al vehículo y, más allá de la sostenibilidad y los efectos sobre el medioambiente, los sistemas de seguridad quedan desfasados frente a los que los vehículos nuevos que llegan al mercado incorporan de serie.

Que los ciudadanos opten mayoritariamente por acudir al mercado de ocasión para renovar su coche dificulta enormemente la renovación del parque automovilístico español. Esta situación es fruto de muchas circunstancias político económicas, pero la realidad final es que el precio de los vehículos nuevos se ha incrementado en un 40% durante los últimos cinco años, frente a una subida del IPC en ese mismo período que fue del 15,3%, según datos de la OCU. Esta situación provoca que mucha gente no pueda optar más que acudir a la compra de un vehículo usado porque su economía particular le impide asumir las tarifas de adquirir uno nuevo.

Si, además, a esta circunstancia le añadimos las dificultades existentes durante este pasado año generadas por la escasez de oferta de vehículos seminuevos y jóvenes que tanto los efectos de la pandemia del COVID, como la crisis de los semiconductores y los efectos de la guerra de Ucrania están produciendo sobre las cadenas de producción, así como los problemas generados en el transporte para la distribución de vehículos (los plazos de entrega se han disparado hasta los 152 días de media —123 en el caso de los vehículos eléctricos— en 2022), nos encontramos ante una «tormenta perfecta» que impide y dificulta sobremanera que el parque se renueve de manera natural.

La no renovación de flotas afecta… y mucho

Lo impide porque las dificultades para disponer de vehículos nuevos afectan de lleno a la renovación de las flotas de vehículos de empresa. Y la extensión de la vida útil de estas unidades a su vez provoca que el mercado del usado también envejezca, dado que la falta de renovación en las flotas merma notablemente la llegada de vehículos seminuevos al mercado de ocasión, haciendo caer sus ventas y transfiriendo operaciones a segmentos de mayor edad. Por aportar un dato más, si las ventas del mercado de ocasión cayeron un 18,6% durante el pasado año, las del segmento de los vehículos seminuevos, los de 1 a 3 años de edad, descendieron un 20,4%.

La situación que todo esto genera es totalmente contraria a la que se está persiguiendo con la potenciación del mercado de los vehículos eléctricos y menos contaminantes, puesto que lo único que estamos consiguiendo, al menos de momento, es incrementar el potencial contaminante del parque automovilístico español, al tiempo que reducir en la misma medida la seguridad vial en nuestras calles y carreteras.

Y lo peor de todo es que esta misma situación —o cuando menos una similar— es la que se va a mantener durante los próximos años mientras las ventas de vehículos electrificados (híbridos, híbridos enchufables y 100% eléctricos) no terminen de despegar y adquieran el peso necesario para poder revertir la situación. Por que mientras estos vehículos sigan costando mucho más de lo que los ciudadanos pueden invertir en su compra, y se mantengan las barreras que impiden su popularización en cuanto a autonomía y disponibilidad de red de carga se refiere, nada va a cambiar.

Renting, la llave de la juventud

Y pese a todo ello, en estas circunstancias las operaciones de renting adquieren aún un mayor valor de cara a quienes quieren cambiar de coche. En las distintas modalidades del alquiler de media o larga duración, los automovilistas ven la oportunidad de poder acceder a un vehículo nuevo, menos contaminante y más seguro con el que poder circular. Y además hacerlo con la total tranquilidad de saber que estará protegido ante cualquier imprevisto que pueda surgir en el camino, gracias a la cobertura que las operaciones de renting ofrecen en cuanto a mantenimiento, reparación de averías, seguro a todo riesgo, cambio de neumáticos, asistencia en carretera y otros muchos servicios añadidos que le pueden llegar a ofrecer.

Y todo ello a cambio de una cuota mensual única y asequible y con la posibilidad añadida, en muchos casos, de poder cambiar de coche en el momento que lo desee o de cancelar la operación. Pero más importante es aún el saber que todas esas virtudes contribuyen a hacer de los coches de renting los vehículos que circulan por las carreteras en las mejores condiciones de seguridad.

Normal que el mercado del renting siga creciendo y su peso en el mercado global vaya acercándose paulatinamente a suponer casi un tercio de mismo. Hace apenas cinco años, el renting matriculaba uno de cada cinco coches en España. Hoy ya son algo más de uno de cada cuatro. Esa progresión es la que está evitando que el parque se avejente aún más. Si no fuera por las operaciones de renting y las renovaciones tempranas que su actividad favorece, el parque automovilístico español haría tiempo que habría superado los 16 o 17 años de media de edad.

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