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lunes, agosto 15, 2022

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Iberdrola y BP invertirán 1.000 millones de euros en la instalación de 11.000 puntos de carga rápida para eléctricos

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Uno de los grandes retos que tiene ante sí nuestro país es la expansión de la infraestructura necesaria para el desarrollo de la movilidad eléctrica, una imperiosa necesidad que ha impulsado el establecimiento de una alianza estratégica entre dos de los colosos del sector energético, Iberdrola y BP, con la que, de algún modo, vendrían a dar réplica al acuerdo entre Endesa y Cepsa anunciado a finales del año pasado, en esta carrera por hacerse con el negocio del coche eléctrico en España.

El acuerdo suscrito entre ambas empresas, que ya venían colaborando en el desarrollo de soluciones conjuntas para la recarga pública y doméstica en Reino Unido, contempla dos ejes principales de actuación, siempre bajo la premisa de apoyar la aceleración de la transición energética. Por un lado, y en relación al sector del transporte, se constituirá una joint venture con un plan de inversión de 1.000 millones de euros hasta 2030 para desplegar una red pública de 11.000 puntos de recarga rápida y ultrarrápida en ubicaciones de gran demanda en España y Portugal, ampliando significativamente el acceso a la recarga tanto para los turismos como para las flotas de vehículos pesados y furgonetas.

En esta joint venture se incluirían los actuales y futuros centros de recarga rápida de ambas compañías. En el caso de BP, el tercer operador en España y el segundo en Portugal por número de estaciones de servicio, prevé utilizar parte de su extensa red de 1.300 gasolineras como hubs de recarga de la nueva empresa conjunta en los dos países ibéricos, de modo que los conductores de vehículos eléctricos puedan cargar en estaciones seguras y con acceso a servicios de conveniencia adicionales. En 2025, 5.000 de estos 11.000 puntos deberían estar ya instalados y operativos.

Iberdrola pretende con esta colaboración reforzar su liderazgo en infraestructura de recarga pública en España y Portugal, con más de 2.500 puntos operativos actualmente y otros tantos en desarrollo, en todos los casos con energías renovables. Con una red europea conformada en estos momentos por más de 10.000 puntos, principalmente en Reino Unido y Alemania, el objetivo de BP es expandir rápidamente sus puntos de recarga de vehículos eléctricos a nivel mundial y continuar invirtiendo en infraestructura de recarga rápida y ultrarrápida.

La planificación a 2030 de este despliegue de infraestructura de recarga responde a la hoja de ruta diseñada por la petrolera británica, que espera que para entonces alrededor del 50% de su gasto de capital se destine a negocios no relacionados con los hibrocarburos, principalmente en sus negocios de crecimiento en transición, entre los que se encuentran la recarga de vehículos eléctricos y el hidrógeno, junto a la bioenergía, las energías renovables y los servicios.

Hidrógeno verde para la industria

La segunda pata de la alianza entre Iberdrola y BP apunta a la electrificación de otro sector clave en nuestra economía como es la industria. En este caso a través de otra joint venture, que como la anterior debería estar constituida para finales de este año, dedicada a la producción integrada de hidrógeno verde a gran escala en España, Portugal y Reino Unido, así como la producción de sus derivados como el amoníaco verde y metanol, con potencial para ser exportado al norte de Europa.

El objetivo de las empresas es desarrollar conjuntamente centros de producción de hidrógeno en estos tres países, con una capacidad de hasta 600.000 toneladas al año, integrando nueva capacidad en energía renovable. El proyecto de hidrógeno verde de la refinería de Castellón de BP formará parte de este acuerdo.

 

 

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