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El Parlamento Europeo retrasa hasta 2030 la entrada en vigor de la norma Euro 7 y rebaja sus límites

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El Parlamento Europeo retrasa la entrada en vigor de la norma Euro 7 rebajada hasta el año 2030. La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento de la UE se ha visto forzada a tener que rebajar las prisas de la Unión Europea en la aplicación de las normativas medioambientales que buscaba aprobar con la exigente normativa Euro 7 en materia de emisiones contaminantes de los vehículos.

Finalmente, la comisión medioambiental de la Eurocámara ha introducido nuevos retoques en los límites de las emisiones, al tiempo que también escucha las quejas de los fabricantes de vehículos y retrasa aún más la entrada en vigor de las mismas hasta el año 2030 en el caso de los turismos y furgonetas y hasta 2031 para los camiones y autobuses.

Así, la nueva propuesta de la citada comisión, que ahora tendrá que ser nuevamente debatida y votada en el pleno del Parlamento, retrasa en cinco años la entrada en vigor de la nueva normativa con respecto a los planes inicialmente previstos por la Comisión Europea. De esta manera, los planes iniciales planteados por el ejecutivo comunitario se han visto sustancialmente rebajados nuevamente en este primer trámite parlamentario de la nueva norma. Recordemos igualmente que, en su día, la  misma norma también fue sustancialmente rebajada por los ministros comunitarios en el debate celebrado en el Consejo de Europa.

Con las nuevas fechas aprobadas, la entrada en vigor de la nueva normativa anticontaminación Euro 7 se produciría apenas cinco años antes de la prohibición de venta de nuevas unidades de vehículos dotados con propulsores diésel o gasolina, a excepción, claro está, de aquellos que pudieran utilizar combustibles sintéticos de nueva generación como su principal fuente de energía.

Propuesta española

En concreto, la propuesta de la europarlamentaria española de Ciudadanos, Susana Solis, sobre la regulación de la Euro7 obtuvo un resultado favorable. Solís abogaba por crear “una propuesta ambiciosa en lo medioambiental pero que resulte realista para la industria europea y los miles de empleos que dependen del sector del automóvil”. La europarlamentaria española apostaba por alcanzar una normativa que permita “ofrecer un equilibrio entre una mejor calidad del aire, una movilidad asequible y mantener la industria automovilística europea”. 

Solís efectuaba su propuesta dado que “la que llegó a la Comisión era inviable y hubiera provocado el cierre de buena parte de las plantas de vehículos pequeños de combustión que tenemos en España. Nuestro trabajo debe permitir reducir emisiones, pero ha de hacerlo con medidas racionales: legislamos en tecnologías duraderas, no obsoletas, para que la industria siga invirtiendo en su transformación hacia el vehículo eléctrico”.

Pese a los retrasos acumulados, Solís confía en “llegar pronto a un acuerdo final que permita aprobar la Euro 7 durante el actual período de la presidencia española del Consejo —es decir, antes de fin de año— o que cuanto menos queden los menores flecos posibles por acordar de la misma”.  La nueva regulación Euro 7 reemplaza a Euro 6 y actualiza los límites de emisiones en automóviles, camiones y autobuses de productos contaminantes diferentes al CO2. Además, por primera vez, establece límites de emisiones para neumáticos y frenos, además de regular la durabilidad de las baterías.

Sin embargo, los test de referencia que la nueva normativa Euro 7 utilizará para dictaminar los niveles exigidos de emisiones a los distintos vehículos seguirán siendo los mismos que actualmente se emplean para dictaminar el grado de cumplimiento de los vehículos con la actual normativa Euro 6.

Aprobar una normativa «más sensata y proporcionada»

La Asociación de Fabricantes Europeos de Automóviles (ACEA) ha salido rápidamente a manifestar su opinión sobre esta nueva dilación en la entrada en vigor de la normativa Euro 7, elogiando la nueva propuesta aprobada por el Parlamento Europeo por considerar que la misma “supone una importante mejora respecto de la anterior propuesta efectuada por la Comisión, si bien ello no evita que aún siga quedándose corta en determinados aspectos clave”, comentaba Sigrid de Vryes, directora general de la citada asociación de productores. Para la dirigente del sector automotriz europeo, es necesario que la Eurocámara apruebe en todo caso una nueva normativa que ante todo resulte “sensata y proporcionada”, pues de lo contrario los riesgos que acechan al sector del automóvil complicarían mucho su situación y desarrollo de cara al futuro.

En sus declaraciones con respecto a la nueva normativa, De Vryes puso igualmente en valor los ”enormes avances” alcanzados por los fabricantes de automóviles europeos en su lucha por reducir los volúmenes de emisiones contaminantes que produce el transporte por carretera. Para facilitar la consecución de nuevos logros en igual línea, la directora general de ACEA propuso el desarrollo, en paralelo con el actual proceso de transición a la electrificación, de nuevas políticas que favorezcan “sustituir los vehículos más antiguos presentes en el parque móvil europeo por modelos Euro 6, que son altamente eficientes y mucho menos contaminantes” que modelos más antiguos comercializados bajo las distintas normativas europeas hasta la Euro 5.

La buena acogida que desde el sector del automóvil europeo ha tenido la nueva postura de la Comisión y el Parlamento Europeos con respecto a la transición energética y el retraso de la entrada en vigor de la Euro 7, también tiene, pese a todo, sus detractores. Así, los productores agrupados en la denominada Asociación Europea de Proveedores y Suministradores de Componentes (CLEPA – European Association of Automotive Suppliers) han manifestado su posición contraria a este nuevo retraso en la puesta en marcha de la normativa.

Retrasar la puesta en marcha no producirá un aire más limpio

“Una Euro 7 débil, con una implementación retrasada, no servirá para apoyar un aire más limpio ni permitirá estimular la innovación en la Unión Europa”, afirmaba el secretario general de la citada organización, Benjamin Krieger, quien basaba sus comentarios en el hecho de que la tecnología necesaria para alcanzar el cumplimiento de la citada normativa “ya existe y no sólo es de uso frecuente en la industria, además también es económicamente rentable”. Según Krieger, es preciso que la UE sea más ambiciosa: “Europa —dijo—no debería quedarse por detrás de China y Estados Unidos, países que ya han fijado unos ambiciosos objetivos en materia de emisiones contaminantes.

Transport & Environment”, organización ecologista especializada en el transporte y la repercusión de este en el medioambiente, también ha criticado la demora introducida en los plazos de puesta en marcha de la nueva reglamentación Euro 7. Según los comentarios al respecto de la citada organización, toda esta situación no deja de ser “una fachada”. Desde T&E consideran que endurecer la reducción de las emisiones producidas por las ruedas y los frenos no es suficiente excusa como para no impedir que los motores sigan funcionando bajo los parámetros indicados en la Euro 6.

“El mes que viene —durante el pleno del Parlamento Europeo a celebrar los próximos días 8 y 9 de noviembre— la Eurocámara tiene ante sí una última oportunidad para actuar sobre la salud de las personas, y debe aprovecharla para actuar en interés de todos los ciudadanos”, comentaba Anna Krajunska, responsable de emisiones de vehículos de la asociación ecologista.

Con respecto a los vehículos ligeros, la propuesta aprobada mantiene las condiciones de prueba de Euro 6, para evitar inversiones adicionales en motores de combustión, y adopta los límites de la Comisión Europea (60 mg/km), con una ligera modificación para las furgonetas. Además, plantea un plazo de 2 a 3 años para su implementación.

Para los vehículos pesados, la nueva normativa propone una reducción del 60% de emisiones con respecto a las especificadas en la Euro 6, para la cual los fabricantes tendrán un periodo de ejecución de 4 a 5 años.

En cuanto a las baterías, “para mejorar la confianza del consumidor en el coche eléctrico buscamos establecer mejores rendimientos de baterías”. Deberán tener como mínimo un 75% de la capacidad original tras 10 años de uso en vehículos ligeros, y un 70% después de 10 años para las furgonetas.

También regula las emisiones de frenos y ruedas

La nueva normativa Euro 7 también regula por primera vez las emisiones que producen tanto las ruedas de los vehículos como los frenos. En lo concerniente a las primeras, la eurodiputada española recuerda que “ya hay una regulación internacional en marcha que debería estar lista para 2026. Pero si esa regulación se estanca, el Parlamento pide a la Comisión Europea que establezca nuevos límites para junio de ese año 2026”. Y en lo relativo a la regulación sobre frenos sugerida por Solís, su propuesta incluye una mayor ambición y exigencia para con los límites contaminantes propuestos para los frenos regenerativos de vehículos con motor eléctrico, que pasarían de los 7 mg/km previstos inicialmente a ser de tan sólo 3 mg/km.

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