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lunes, abril 15, 2024

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El adelanto de las elecciones compromete las inversiones en el sector del automóvil español

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El fracaso del PERTE VEC ya es clamoroso. El Gobierno socialista no sólo ha sido incapaz de desarrollar un plan que permita al sector del automóvil español recuperar tras la pandemia su tradicional pujanza, sino que además lo va a dejar totalmente comprometido tras adelantar las elecciones en seis meses con respecto a lo inicialmente previsto.

La anticipación de la cita electoral al próximo 23 de julio deja por completo en el aire las inversiones previstas en el PERTE VEC del sector de automoción y con ello las inversiones previstas por los fabricantes de automoción en nuestra industria. Y ello sin contar, además, con el extraño posicionamiento del Gobierno español ante la próxima entrada en vigor tanto de la nueva ley de movilidad sostenible, actualmente paralizada a falta de la resolución de las enmiendas presentadas por los distintos grupos en el Parlamento, como de la futura aplicación de la normativa Euro 7, que desde Europa se quiere que entre en vigor cuanto antes.

Decae el ánimo en el sector

Según informan distintos medios, desde el anuncio de las elecciones los ánimos en el sector de automoción español están «alicaídos». El adelanto de los comicios y su celebración en pleno verano significan la paralización de los importantes retos que la gran mayoría de marcas fabricantes tenían planteados para este 2023. El cese de actividades que supone la campaña electoral y las elecciones, a las que posteriormente hay que añadir el período estival, provocan que hasta la configuración de un posible nuevo Gobierno en el mes de septiembre, todas las negociaciones que significaban la llegada de nuevas inversiones de las marcas que iban a ser financiadas con ayudas procedentes de los fondos europeos a través del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica del Vehículo eléctrico y Conectado (PERTE VEC) queden completamente paralizadas durante prácticamente los próximos cuatro meses, lo que viene a significar que este año está prácticamente perdido para el sector.

En principio, el Gobierno tenía previsto publicar las bases de la convocatoria del nuevo PERTE VEC para el próximo mes de junio. Esto ya de por sí significaba un retraso de más de tres meses con respecto al calendario inicial que en su día estableció el propio Ejecutivo a través de la ministra de Economía, la vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño.

Ese documento, firmado con la Unión Europea, debería dar pie al comienzo durante el próximo mes de julio de las conversaciones con los principales fabricantes de automóviles para fijar la llegada de las nuevas inversiones que iban a ser objeto de subvenciones públicas para su desarrollo. Pero ahora esas mismas fechas están fuertemente comprometidas con las de la campaña electoral, lo que, sí o sí, va a ocasionar nuevos aplazamientos y demoras en la toma de decisiones. Aplazamientos que pueden ocasionar incluso la pérdida de algunas propuestas y programas de inversión previstos inicialmente y terminar derivando las mismas hacia otros países interesados.

Renault, Stellantis, Volkswagen, Inobat…

Decisiones de tanta importancia como el establecimiento de la ubicación de Horse, la nueva división global de vehículos híbridos y de combustión del Grupo Renault en colaboración con el grupo chino Geely, podría perderse por completo tras el escaso interés mostrado por el último ministro de Industria al reunirse con los enviados de la marca del rombo y el cada día mayor ofrecimiento que desde Rumanía se está realizando a la compañía para que instale allí el centro de toma de decisiones con respecto a la producción de motores eficientes híbridos y térmicos a escala global.

 

El Grupo Renault no es el único que se ve afectado por el adelanto electoral en alguno de sus grandes proyectos. Sucede algo parecido con los grupos Stellantis, Volkswagen o con Inobat. El primero aún debe tomar decisiones con respecto a sus planes de producción para la nueva plataforma Stella; el consorcio alemán tiene comprometida la puesta en marcha de una nueva factoría de producción de celdas para baterías en su planta de Navarra (Landaben) y la posible adjudicación de una nueva plataforma a la factoría de Martorell para la producción de vehículos eléctricos de pequeño tamaño.

De igual modo sucede con el proyecto de la futura planta de baterías que Inobat ha propuesto instalar en Valladolid. Un proyecto paralizado durante la pasada campaña electoral y que ahora se verá nuevamente aplazado, del mismo modo que el de la nueva planta de producción de baterías que el Grupo Volkswagen quiere levantar en Sagunto.

Todos estos retrasos ponen en dificultades las inversiones de los fabricantes, ya que retrasan sobremanera la adjudicación de las ayudas comprometidas tanto por el Gobierno español como por las administraciónes locales y autonómicas para dar comienzo a los distintos proyectos. Y si hay algo que los fabricantes no pueden plantearse es la pérdida de tiempo dado que los plazos para sus desarrollos ya están comprometidos con otros muchos actores en el sector a escala global y con otras administraciones ajenas a las españolas, además de los compromisos adquiridos tanto con sus inversores como con sus accionistas.

Inversiones y empleos

 

Todo ello, en definitiva, pone en juego los intereses de los propios fabricantes y significa un importante problema de cara a la competitividad de las empresas del sector, que de por sí ya se ha visto bastante comprometida estos últimos años con la pandemia, primero, y con las consiguientes crisis provocadas por las sucesivas tensiones en las redes de aprovisionamiento y distribución de componentes a causa también de la invasión rusa de Ucrania. Y también para España, que se juega en estos meses miles de empleos para el sector durante la próxima década.

Y en todo caso habrá también que esperar a ver qué Gobierno es el que sale de las urnas el próximo día 23 de julio y cuáles son las políticas que quiere aplicar para el sector del automóvil a futuro, algo que no parece muy fácil de acometer en poco tiempo, salvo que el resultado fuera una solución de continuidad con la política desarrollada en estos últimos años.

En resumen, hay mucho en juego.

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